Pregunta 1: Desastres humanitarios, víctimas del clima y nuestra solidaridad internacional Resumen

, por  Europe Solidaire Sans Frontières, ROUSSET Pierre

Vivimos en tiempos de desastres humanitarios con múltiples causas: geopolítica de guerra, ruptura del tejido social debido al orden neoliberal, crisis ecológica global… Sin embargo, hace ya mucho tiempo que los movimientos sociales y progresistas delegaron el campo de “la ayuda” a las instituciones paragubernamentales, a las ONG de desarrollo, que garantizan el financiamiento, y las grandes asociaciones especializadas, que convirtieron esta ayuda en un “mercado competitivo”, incluso aunque todavía haya algunas que realizan un excelente trabajo al llevar a cabo proyectos concretos donde intervienen en el sitio, en condiciones difíciles, incluso peligrosas (Médicos sin fronteras…).

Nuestra pequeña asociación comenzó a movilizarse en este sentido luego del tsunami de 2004 en el Océano Índico, en un principio apoyando el llamado de solidaridad de la Vía Campesina, luego organizando nosotros mismos iniciativas que apuntaban a países asiáticos golpeados por catástrofes en donde teníamos contactos militares: principalmente Pakistán, Filipinas, Japón, Bangladesh… A pesar de los escasos recursos, pudimos confirmar que la ayuda financiera “de movimiento a movimiento” era muy eficaz, tanto para la situación de emergencia como para la fase de reconstrucción. Y esto permite pensar en la política de ayuda en función de las necesidades de los más necesitados y reforzar la capacidad de las organizaciones populares de defender a estos últimos, mientras que sin esto las desigualdades se agravarían.

Se nos dio la posibilidad de colaborar durante mucho tiempo con redes que intervienen luego de las catástrofes climáticas, tal como la coalición Mihands en Filipinas, en respuesta al paso del supertifón Haiyan (2013). Aprendimos mucho de su experiencia en un país donde tales desastres se suceden los unos a los otros, cada vez con mayor amplitud. En cierto modo, surge un nuevo medio social, que posee con características propias y se perpetúa — como los desempleados de larga duración que surgieron masivamente en Europa a partir de los años noventa —. El trauma vivido en una catástrofe es muy profundo; las condiciones de una reactivación social, muy particulares; el pasaje de una ayuda de emergencia a una organización autónoma que permita la reconstrucción sobre nuevas bases (más favorables para los pobres), muy delicado. Nos parece importante que las enseñanzas de estas experiencias “límite” sean colectivizadas, con la ayuda de los propios movimientos de víctimas.

Aquí hablamos más bien de víctimas que de refugiados, ya que una gran parte de la población damnificada no tiene más opción que quedarse donde vivía — y, reconstruirse o hundirse en una miseria sin nombre—. Además, como es sabido, en el caso de las catástrofes humanitarias (sea cual sea su origen), la mayoría de las personas desplazadas no abandona su país o va a parar a los estados limítrofes. Como regla general, tan solo una minoría se convierte en refugiados internacionales. Pero – ¡el caso de Siria lo demuestra! – estamos llegando al punto en el que esta minoría puede convertirse en la mayoría. Nos enfrentamos a desafíos que nos superan, pero que debemos enfrentar. Es necesario poder coordinar la acción, armonizar las reivindicaciones entre los movimientos que actúan en los países de origen, tránsito y acogida. Estamos lejos de eso.

Todos los desastres humanitarios nos plantean temas comunes, pero también particulares, principalmente en función de sus orígenes (guerra, catástrofe “natural”…) o del contexto regional, internacional.

Estamos convencidos de que, hoy en día, los movimientos sociales y progresistas deben concebir el campo llamado “humanitario” como un campo específico de su solidaridad internacional, dotarse de una política de ayuda y colaborar más ampliamente en campañas concretas, principalmente financieras. Lo pudimos hacer en el pasado, por ejemplo con Solidaires en el caso japonés. Queremos seguir haciéndolo aún más.

Haciendo un esfuerzo de reflexión general, nos gustaría trabajar, junto con otros, más precisamente con la cuestión de las víctimas del cambio climático. Para formar lazos permanentes, colectivizar las experiencias, ser más eficaces e introducir esta dimensión en los foros u otros debates progresistas nacionales e internacionales.

Pierre Rousset
Europa Solidaria Sin Fronteras (ESSF), Francia.

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